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Real Madrid 119-84 Bilbao: dominio desde el inicio

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El primer cuarto comenzó con una salida arrolladora del Real Madrid en el Movistar Arena. El conjunto blanco impuso desde las primeras posesiones un ritmo alto, movió el balón con rapidez y encontró soluciones constantes desde el perímetro. La presión defensiva también marcó el desarrollo inicial, porque Bilbao tuvo dificultades para superar la primera línea y se vio obligado a atacar con posesiones incómodas. La diferencia creció con velocidad mientras el equipo local enlazaba acciones ofensivas fluidas y convertía sus oportunidades exteriores. Andrés Feliz participó con determinación en la conducción y en la generación de juego, mientras Theo Maledon aportó presencia en ambos lados de la cancha. Mikael Jantunen encontró espacios para finalizar y Alberto Abalde ayudó a mantener la circulación ofensiva. Sergio Llull ingresó desde la banca y añadió experiencia, precisión y energía a un tramo en el que el Real Madrid controló por completo el pulso del encuentro. Bilbao intentó responder con Darrun Hilliard y Margiris Normantas, pero sus ataques no lograron mantener la continuidad necesaria. Tryggvi Hlinason buscó hacerse fuerte cerca del aro, aunque la defensa madridista cerró los caminos interiores y protegió bien cada rebote. El primer periodo terminó con una ventaja amplia para el anfitrión y con una sensación clara de dominio territorial, ritmo y ejecución.

Durante el segundo cuarto, el Real Madrid mantuvo la iniciativa sin reducir la intensidad. Las rotaciones conservaron el nivel de energía y permitieron que el ataque siguiera funcionando con diferentes protagonistas. El equipo local continuó alternando penetraciones, juego interior y lanzamientos desde larga distancia, con una circulación que obligó a Bilbao a desplazarse constantemente en defensa. Damian Jones aprovechó sus minutos para finalizar con autoridad cerca del aro, mientras Gabriel Procida y Jaime Pradilla aportaron movilidad en las dos áreas. Facundo Campazzo asumió responsabilidades en la organización y Sergio Llull volvió a castigar desde el exterior en una noche especialmente significativa para el capitán madridista. Bilbao consiguió mejorar sus posesiones ofensivas y encontró respuestas con Luke Petrasek y Normantas, quienes dieron más claridad a los ataques visitantes. Hilliard también logró intervenir con mayor frecuencia, pero cada reacción fue contenida por un Real Madrid concentrado y disciplinado. Walter Tavares tuvo una participación más discreta en este tramo, circunstancia que Hlinason aprovechó para buscar ventajas en la pintura. Aun así, el conjunto de Pedro Martínez conservó la distancia mediante una sucesión de buenas decisiones, rebotes bien protegidos y ataques que no dependieron de un solo jugador. La primera mitad concluyó con el cuadro madrileño al frente y Bilbao obligado a cambiar el tono de su actuación tras el descanso.

El tercer cuarto comenzó con Bilbao mostrando una actitud más agresiva. El conjunto visitante atacó con mayor determinación, aceleró algunas posesiones y encontró mejores opciones para finalizar, especialmente a través de Hlinason, Petrasek y Hilliard. Sin embargo, el Real Madrid no permitió que esa mejoría modificara el control del partido. La respuesta local llegó por medio de transiciones rápidas, acciones cerca del aro y una circulación de balón que volvió a abrir espacios en la defensa vasca. Feliz siguió dando profundidad al ataque, Jantunen apareció en situaciones favorables y Jones mantuvo su eficacia en la zona. Maledon combinó presencia física, lectura de juego y capacidad para participar en varias facetas, mientras Abalde ayudó a conectar las diferentes unidades del equipo. La entrada de los suplentes mantuvo la intensidad y evitó que Bilbao pudiera aprovechar los momentos de descanso de los principales referentes madridistas. Campazzo organizó el juego con precisión y Pradilla y Procida aportaron trabajo en el tramo en el que el encuentro se convirtió en un intercambio de canastas. El conjunto visitante tuvo más libertad ofensiva que en el inicio, pero continuó enfrentando una diferencia demasiado amplia para poner en riesgo la ventaja local. El Real Madrid cerró el tercer periodo con autoridad, preservó el control de la posesión y dejó el partido encaminado para los minutos finales.

El cuarto periodo se desarrolló con el Real Madrid administrando el encuentro sin perder concentración. Bilbao siguió compitiendo y encontró anotaciones de Darling, Petrasek, Frey y Vautier, pero el conjunto local respondió cada vez que el visitante intentó acercarse en el ritmo de juego. Sarr ganó protagonismo en la pintura, Jones continuó resolviendo sus acciones y Llull se mantuvo como una referencia ofensiva desde la banca. El capitán madridista completó una actuación especial en una jornada en la que alcanzó una nueva marca personal con la camiseta del club, y su participación exterior volvió a levantar la producción del equipo en los minutos decisivos. El Real Madrid siguió buscando el pase extra, movió el balón de lado a lado y encontró lanzamientos abiertos hasta el cierre. Bilbao no dejó de atacar, con Darling y Hilliard intentando sostener la respuesta visitante, pero la defensa madridista controló las últimas posesiones y evitó cualquier posibilidad de reacción. En el tramo final, el equipo blanco redondeó una noche ofensiva de gran volumen y convirtió el cierre en una celebración de su precisión desde larga distancia. El partido terminó con triunfo del Real Madrid por 119-84 ante Bilbao en la cuarta jornada de la Liga Endesa.