Agustín Álvarez vio la roja al 45+3′ y Talleres afrontó el segundo tiempo con diez
Instituto Cordoba venció 3-1 a Talleres Cordoba por la jornada Clausura – 10 de la Liga Profesional Argentina, en un partido que cambió de dirección antes del descanso. El marcador permaneció 0-0 durante la primera mitad, pero la expulsión de Agustín Álvarez a los 45+3 minutos dejó a Talleres en inferioridad numérica justo antes de llegar al vestuario. La decisión del árbitro Dario Herrera, de Argentina, se convirtió en el primer punto de quiebre de una noche que hasta entonces se había desarrollado con mucha disputa y pocas ventajas claras en el resultado.
La roja modificó de inmediato las condiciones del encuentro. Talleres había terminado con una ligera superioridad en la posesión global, con 55% frente al 45% de Instituto, pero perdió una pieza importante para sostener sus líneas y controlar los espacios en la segunda mitad. Además de la expulsión, el cierre del primer tiempo dejó amonestados a Fernando Alarcón por Instituto y a Valentín Fascendini por Talleres, en un contexto de duelos físicos y presión constante. La localía y la ventaja numérica permitieron que el equipo dirigido por Diego Flores regresara al campo con una responsabilidad más definida: acelerar la circulación, atacar con mayor frecuencia y obligar a la visita a defender durante largos tramos. El 0-0 del entretiempo no reflejaba todavía la diferencia que terminaría apareciendo en el marcador, pero la expulsión de Álvarez había preparado el escenario para que Instituto golpeara rápidamente después del descanso.
Giuliano Cerato y Fernando Alarcón transformaron el 0-0 en 2-0 entre el 50′ y el 58′
Instituto aprovechó la superioridad numérica apenas comenzó la segunda mitad. A los 50 minutos, Giuliano Cerato rompió el empate y puso el 1-0 con una definición que coronó la asistencia de Gustavo Abregú. El mediocampista fue uno de los futbolistas más determinantes del partido: completó los 93 minutos, marcó el primer gol y terminó con dos remates al arco, además de recibir una calificación de 7.6. Su aparición abrió un partido que hasta ese momento había estado cerrado y obligó a Talleres a adelantar algunos metros pese a jugar con un futbolista menos.
La reacción local no se detuvo. Ocho minutos después, a los 58′, Fernando Alarcón amplió la diferencia a 2-0 tras recibir la asistencia de Alex Luna. El defensor central, titular durante todo el encuentro, apareció nuevamente en una acción ofensiva decisiva y sumó su propio gol a una actuación valorada con 7.3. Luna también tuvo una participación central en la secuencia: fue quien entregó el pase del segundo tanto y cerró su intervención con una calificación de 7.7, la más alta entre los jugadores registrados en el partido. En ese tramo, Instituto convirtió dos oportunidades en una ventaja sólida y puso a Talleres contra el reloj. La estadística final mostró la presión ofensiva del conjunto local: 17 remates contra 4 de su rival, seis disparos al arco frente a uno y doce intentos dentro del área. La diferencia de dos goles no fue producto de una sola acción aislada, sino de la capacidad de Instituto para convertir el control territorial de la segunda mitad en una ventaja concreta.
El descuento de Alexandro Maidana al 66′ no evitó el autogol de Unsaín para el 3-1
Talleres encontró una respuesta inmediata cuando Alexandro Maidana descontó a los 66 minutos. El gol, asistido por Matías Catalán, redujo la diferencia a 2-1 y devolvió incertidumbre al encuentro. La visita, pese a jugar con diez hombres, consiguió aprovechar una de sus pocas llegadas claras y volvió a colocarse a un solo tanto de distancia. Instituto tuvo que administrar una ventaja que ya no parecía definitiva, mientras Talleres buscaba sostener el impulso del descuento y aumentar la presión en los minutos finales. Maidana fue amonestado a los 74′, una señal del ritmo intenso con el que se disputó el tramo posterior a su gol.
La respuesta decisiva llegó a los 80′. El autogol registrado de Ezequiel Unsaín devolvió a Instituto una ventaja de dos tantos y estableció el 3-1 definitivo. La acción terminó de inclinar el partido después del intento de reacción de Talleres y permitió que el equipo cordobés afrontara el cierre con mayor margen. La visita tuvo más pases completados y una precisión superior en ese rubro, pero no consiguió trasladar esa circulación a ocasiones suficientes: terminó con apenas cuatro remates totales, uno de ellos entre los tres palos. Instituto, en cambio, encontró la forma de castigar sus mejores momentos y resistió el último tramo sin conceder otro gol. El pitazo final confirmó una victoria local por 3-1, construida tras el 0-0 inicial, la expulsión de Agustín Álvarez, los tantos de Cerato y Alarcón, el descuento de Maidana y el golpe final del autogol de Unsaín.