Josh Doig abrió el marcador al 19′ y puso a Sassuolo al frente
Sassuolo golpeó primero en el empate 2-2 ante Bologna por la tercera jornada de la Serie A. Josh Doig apareció al minuto 19 para convertir el 0-1 y alterar de inmediato un partido en el que el equipo local buscaba adueñarse de la pelota desde el arranque. El gol del defensor visitante tuvo un efecto concreto: obligó a Bologna a perseguir el resultado durante todo el primer tiempo, pese a que manejó con mayor frecuencia la posesión y acumuló aproximaciones en territorio rival. La ventaja de Sassuolo llegó en un momento en el que el cuadro visitante encontraba espacios para atacar con verticalidad y aprovechó su eficacia en una de sus primeras acciones decisivas.
El 0-1 cambió el ritmo del encuentro porque Bologna tuvo que incrementar su volumen ofensivo sin hallar una definición inmediata. El equipo local terminó con 62% de posesión, completó 519 pases precisos y generó 21 remates, pero durante la primera parte no consiguió trasladar esa superioridad territorial al marcador. Sassuolo, en cambio, defendió su ventaja con orden y encontró en su arquero una respuesta importante ante los intentos del rival. El conjunto visitante llegó al descanso arriba, apoyado en una actuación que combinó resistencia en su campo con salidas que mantuvieron alerta a la defensa boloñesa.
La anotación de Doig también condicionó las decisiones posteriores. Bologna movió piezas al inicio del complemento para modificar el impulso del juego, mientras Sassuolo buscó sostener la diferencia sin renunciar a sus ataques. El tanto tempranero le dio a los visitantes una plataforma para competir con paciencia, aun cuando terminaron el partido con menos pases, menos posesión y menos remates totales. La primera ventaja no fue definitiva, pero sí estableció la exigencia central para Bologna: transformar su control del balón en ocasiones claras antes de que Sassuolo encontrara un segundo golpe.
Piccoli empató al 50′, pero Adžić respondió seis minutos después
Bologna logró igualar el partido al minuto 50 mediante Roberto Piccoli, quien firmó el 1-1 con asistencia registrada de Juan Miranda. El gol fue la respuesta que necesitaba el equipo local después de una primera mitad sin premio y representó un cambio inmediato en la tensión del duelo. Piccoli atacó el área para capitalizar una jugada que Bologna había preparado a partir de su insistencia ofensiva, y su definición devolvió la paridad justo cuando el segundo tiempo comenzaba a inclinarse hacia el lado local. El delantero cerró una actuación de 90 minutos con gol, un remate al arco y una calificación destacada.
Sin embargo, la reacción de Sassuolo fue inmediata y evitó que el empate de Bologna se transformara en una remontada sostenida. Al 56′, Vasilije Adžić marcó el 1-2 para devolverle la ventaja al visitante apenas seis minutos después del tanto de Piccoli. Esa secuencia concentró el momento más cambiante del encuentro: Bologna había encontrado la recompensa a su empuje, pero Sassuolo respondió con precisión para recuperar el control del marcador antes de que el local pudiera asentarse. Adžić fue la figura más valorada de Sassuolo, con calificación de 8.2, un gol y un disparo a puerta en los 60 minutos que disputó.
El segundo gol visitante dejó a Bologna frente a una nueva obligación. El equipo local continuó atacando y terminó con 14 remates dentro del área, además de 10 tiros de esquina, pero Sassuolo sostuvo su ventaja con una producción ofensiva eficiente. Los visitantes registraron seis disparos a puerta, uno más que Bologna, un dato que refleja la amenaza que mantuvieron pese a tener menor dominio de balón. El intercambio entre Piccoli y Adžić definió el desarrollo del complemento: el 1-1 parecía abrir una oportunidad para Bologna, pero el 1-2 de Sassuolo devolvió la presión al local y mantuvo el resultado inclinado hasta los minutos finales.
Artem Dovbyk marcó al 90+1′ y evitó la derrota de Bologna
Cuando Sassuolo parecía encaminado a conservar el 1-2, Artem Dovbyk apareció al minuto 90+1 para marcar el 2-2 definitivo. El delantero de Bologna aprovechó la última fase de presión local y convirtió un gol que cambió por completo el desenlace. Su ingreso tuvo un impacto determinante: disputó 24 minutos, registró un remate al arco y lo transformó en la anotación que rescató un punto para el equipo de casa. Dovbyk recibió además tarjeta amarilla en la misma acción del gol, en una secuencia que resumió la urgencia y la intensidad con las que Bologna persiguió la igualdad.
El empate de Dovbyk fue la culminación de una insistencia que Bologna había sostenido durante el segundo tiempo. El local acumuló 21 disparos frente a 15 de Sassuolo, remató siete veces desde fuera del área y obligó al arquero rival a realizar tres atajadas. La cifra de nueve tiros bloqueados también muestra la resistencia que encontró ante una defensa visitante que protegió el resultado durante largos pasajes. Aun así, Bologna continuó empujando hasta hallar la jugada decisiva en el tiempo agregado, cuando el margen de Sassuolo quedó reducido a una última defensa imposible de sostener.
El gol al 90+1′ fijó el 2-2 tras un partido de respuestas constantes. Sassuolo había tomado ventaja con Doig y luego había reaccionado al empate de Piccoli mediante Adžić; Bologna, por su parte, no dejó de buscar la igualdad hasta encontrarla con Dovbyk. Después del tanto, el encuentro todavía registró la expulsión de Domenico Tedesco al 90+4′, pero el marcador ya no volvió a modificarse. El silbatazo final de M. Di Bello confirmó una igualdad construida a partir de tres giros decisivos: el primer golpe de Sassuolo, la réplica inmediata de ambos equipos al inicio del complemento y la aparición tardía de Dovbyk para dejar el marcador en 2-2.