Calzadilla rompe el 1-1 al 53′ y Atlante vuelve a tomar ventaja
Atlante FC transformó un partido equilibrado en una noche de máxima exigencia con el gol de Luis Calzadilla al minuto 53. Después de un primer tiempo que terminó 1-1, el mediocampista apareció para devolverle la ventaja al conjunto local y cambiar de inmediato el escenario del encuentro. El tanto llegó tras el empate de Hugo Cuypers, quien había respondido al gol inicial de Luis Puente al 11′, y colocó nuevamente a Monterrey en la obligación de asumir riesgos para buscar la igualdad.
La anotación de Calzadilla fue especialmente importante porque Atlante no necesitó dominar la posesión para hacer daño. Monterrey manejó el 60% del balón y completó 446 pases precisos, pero el cuadro dirigido por Miguel Herrera encontró respuestas en los momentos decisivos. El equipo local terminó con 14 remates, siete de ellos al arco, la misma cantidad de disparos a portería que su rival, y convirtió sus oportunidades con una eficacia que terminó siendo determinante.
El 2-1 también cambió la presión competitiva. Monterrey, que había mostrado capacidad para reaccionar durante la primera mitad, tuvo que adelantar nuevamente sus líneas y buscar espacios con una estructura que ya no podía limitarse a controlar el ritmo. Atlante, en cambio, encontró confianza para proteger su ventaja sin renunciar a atacar. Calzadilla completó una actuación destacada con dos remates a portería y una calificación de 7.3, mientras que Óscar Jiménez sostuvo al local con cinco atajadas. La combinación entre la contundencia ofensiva y la respuesta de su arquero permitió que Atlante conservara el control del marcador durante el tramo más delicado del partido.
Tercero amplía la ventaja al 64′ con asistencia de Jhojan Julio
El momento que inclinó con mayor claridad el partido llegó al minuto 64, cuando Eduardo Tercero marcó el 3-1 para Atlante FC. El defensor aprovechó la asistencia de Jhojan Julio y convirtió una acción que amplió la distancia justo cuando Monterrey todavía intentaba recomponerse después del segundo gol local. La diferencia de dos tantos le dio al conjunto azulgrana un margen decisivo y obligó al visitante a abandonar cualquier intención de administrar el encuentro.
La participación de Julio fue central en esta jugada y terminó siendo una de las claves de la victoria. El delantero no solo entregó el pase para el gol de Tercero, sino que también tuvo dos disparos al arco y cerró la noche con una calificación de 9. Su influencia se extendió hasta el tiempo agregado, una muestra de que Atlante encontró en él una salida constante para atacar los espacios que Monterrey dejó al intentar descontar.
Monterrey reaccionó al minuto 82 con el gol de Roberto de la Rosa, quien había ingresado 31 minutos antes, y redujo la diferencia a 3-2. La respuesta mantuvo abierto el partido durante los minutos finales y puso a prueba la capacidad local para sostener el resultado. De la Rosa aportó un remate al arco y cumplió con impacto inmediato desde el banco, pero su anotación no alcanzó para completar la remontada. Atlante resistió el empuje final y conservó la ventaja mínima hasta la última acción, respaldado por una defensa que bloqueó tres disparos y por las intervenciones de Jiménez.
Jhojan Julio sentencia el 4-2 en el minuto 90+6
Cuando Monterrey todavía buscaba el empate, Jhojan Julio apareció en el minuto 90+6 para marcar el 4-2 y cerrar definitivamente el partido. El atacante convirtió el cuarto gol de Atlante FC en la última fase del encuentro, después de que la anotación de De la Rosa hubiera dejado el marcador al alcance del visitante. Su definición eliminó cualquier posibilidad de una reacción postrera y confirmó una victoria construida sobre la precisión en las áreas.
El gol tuvo un valor doble para Atlante: aseguró el resultado y coronó la actuación individual más influyente de la jornada. Julio participó directamente en dos anotaciones, con una asistencia para el tanto de Eduardo Tercero y el gol que selló el marcador. Su producción ofensiva explicó por qué el conjunto local pudo imponerse pese a tener menos posesión, menos pases totales y dos tiros menos que Monterrey. La eficacia volvió a ser superior en los instantes que definieron el encuentro.
El 4-2 también reflejó la intensidad del cierre. Óliver Torres recibió una tarjeta amarilla al 90+3 y Julio fue amonestado al 90+7, inmediatamente después de su anotación. No hubo expulsiones, y Atlante terminó con dos tarjetas amarillas, las mismas que Monterrey. El equipo local completó así un cierre contundente: aprovechó la oportunidad para recuperar una ventaja de dos goles, soportó el último intento visitante y encontró en Julio la acción final que convirtió un desenlace abierto en una victoria clara. Monterrey tuvo más balón y seis tiros de esquina, pero Atlante fue quien marcó en los momentos que decidieron el 4-2.